Abrí la puerta y fue mi novio con un plato de pollo frito. Se fijó en el caballete tan pronto como entró.
Le había dicho que no lo tocara, pero se quitó el paño. Echó un vistazo a la pintura y comenzó a hablar de otra cosa.
Estaba confundido, le preguntó ''puse mi corazón en esta pintura y no ha dicho nada. ni siquiera ¡bien hecho!''
Fue a echar un vistazo más de cerca y consiguió óleo en la pintura. yo grité ''ay ...no''
Él trató de cubirlo con pintura y me dijo ''problema resuelto''. Apenas había vuelto el cepillo y comencé a llorar. Es lo que hago cuando estoy enojado.
El alma de la pintura había muerto.
Ese fue el último día de nuestra relación.
Es interesante que el participio pasado se utilice como adjetivos también.
Es una historia muy triste :'( pero la foto es muy bonita
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